Trenes del Mundo

Los trenes turísticos son muy buscados por los viajeros que quieren conocer distintos destinos de una manera distinta, exótica si se quiere, y que a muchos los remite a épocas pretéritas, en donde tan importante como el destino era la manera en que se llegaba a ellos.
A continuación vamos a desglosar los secretos y vericuetos de algunos de los trenes turísticos más famosos del mundo. No es para nada despreciable esta tendencia, ya que los itinerarios que recorren estas máquinas con sus formaciones (enormes en algunos casos y de mucho lujo también) son muy buscados y para ocupar una plaza es necesario reservar los boletos de tren con mucha anticipación.
Vamos a recorrer Europa primero de la mano del internacionalmente afamado y elegido Orient Express, sinónimo de lujo extremo.
El servicio original del Orient Express comenzó a brindarse en 1883, cuando George Angel Mackers extendió el recorrido original de su servicio de lujo París-Viena hasta Estambul/Costantinopla (por entonces, bajo el poder del imperio otomano, hoy Turquía). En su itinerario, la formación del Orient Express atravesaba varios países y en su recorrido iba develando a los pasajeros de entonces (ricos y nobles, pero poco viajados en realidad) nuevas culturas y sociedades. Hungría (parada en Budapest), Serbia (Belgrado), Sofía (Bulgaria) y la parada final se iban  sucediendo desde sus ventanillas. Los vagones eran una exaltación del lujo, con camarotes acondicionados con todo lo necesario para pasar casi 70 horas con comodidad. Hasta había servicio de valet.
En los comedores, donde el lujo se traducía en cristalería y vajilla de primera calidad, se servían suntuosas comidas que rivalizaban con los platos más refinados de la época.
En 1914, por la primera guerra mundial, el servicio fue interrumpido. Lo mismo ocurrió, obviamente, durante la segunda guerra mundial. Tras el conflicto bélico y la caída de los países del este europeo bajo la órbita soviética complicó un poco el itinerario del tren, que fue reduciendo su recorrido hasta volver a dar el servicio Paris-Viena-Budapest.
El ferrocarril transiberiano. Como su nombre lo indica, llegaba hasta la remota Siberia, en el extremo este de Rusia, partiendo desde Moscú hasta la costa, en el puerto de Vladivostok. Hoy sigue activo con fines turísticos, y también comerciales, ya que muchos de los minerales extraídos en los montes Urales y en las estepas siberianas son trasportadas por tren.
En España está el Al Andalus, que es una formación de lujo con todas las comidades de un hotel. Recorre la ruta de Sevilla-Córdoba-Granada-Bobadilla-Jerez-y vuelta a Sevilla.
África también cuenta con un tren turístico mítico, el Blue train, que atraviesa Sudáfrica con el luijo, también, como motor económico impulsor. Se visitan sitios como Victoria Falls, Pretoria, Hodespruit, Port Elizabeth y Cape Town.
La India, un país que cuenta con un sistema ferroviario muy extendido que moviliza día a día a millones y millones de pasajeros, también cuenta con su servicio de trenes especiales, heredado de los británicos, por supuesto. Se trata del Palace on Wheels que, como su nombre lo indica está compuesto por catorce vagones que están ambientados con exquisito gusto y refinamiento. Tiene coche-bar y hasta un vagón con techos panorámicos para apreciar las vistas que ofrece la región del Rajastán.
En Argentina existen también dos servicios míticos que son muy buscados por los turistas de todo el mundo. Sin embargo, no son trenes de lujo, como los anteriores. El primero es La Trochita, una pequeña formación con una locomotora pequeña que une Ingeniero Jacobacci, en Río Negro, con la ciudad de Esquel. Su propósito, además de turístico, es comunicar ambas localidades. Lo que la hace particular es que cada vagón cuenta con una caldera a leña que en invierno es alimentada por los propios pasajeros.
El otro es el tren de las nubes, en Salta, cuya formación va desde la ciudad capital de la provincia hasta el viaducto La Polvorrilla, a 4200 metros de altura sobre el nivel del mar. En el camino se introduce en las montañas y da una visión increíble de la puna.